Puede ser rentable de forma puntual, especialmente en temporadas altas, pero suele perder estabilidad. Una experiencia deficiente obliga a competir por precio y dificulta mantener ingresos sostenidos en el tiempo.

Cuando se trabaja bien, se traduce en más reservas durante todo el año. Te lo contamos aquí: cómo influye la experiencia del huésped en la ocupación de apartamentos turísticos