El modelo más habitual es la comisión sobre reservas, porque alinea los intereses entre el propietario y la empresa de gestión.

En este sistema, la empresa solo gana dinero cuando el alojamiento genera reservas, lo que incentiva a maximizar la ocupación y los ingresos.

Sin embargo, también existen otros modelos como el rent to rent, donde la empresa paga un alquiler fijo al propietario y se encarga de explotar el alojamiento turísticamente.